Dayana Galindo es una economista bogotana que siempre creyó que la basura era algo sin sentido y que no tenía cabida en su vida. Actualmente vive en el campo de Portugal junto con su familia, a quienes intenta sumar a una vida sin desperdicios. Ella no solo es una dura para no desperdiciar, si no que además ha logrado hacer compostaje en su casa.

Desde que estudió en la universidad, fue muy cercana a temas como el reciclaje, la basura y el desperdicio, problemáticas que le interesaban y que siempre trató de cerca hasta en su tesis. Siempre fue una mujer con amplia conciencia ambiental, conciencia que se debilitó un poco al ver que desde los gobiernos no se toman verdaderas acciones de diseño y uso racional de los recursos.

Una difícil situación familiar la llevó a hacer reflexiones acerca del consumismo, del trabajo y el dinero. Eso logró conectarla nuevamente con el tema ambiental que desde pequeña le movía sus pasiones. Se dio cuenta que al ocuparse de su impacto ambiental, se haría cargo no solamente del medio ambiente, sino también de su economía, de su salud, de su entorno y de su familia.

Dichas reflexiones comenzó a hacerlas en su blog Coherencia, Dinero y Tiempo. En su primera entrada escribió acerca del consumismo y los impulsos que tenemos los humanos por recibir una gratificación instantánea: nos estamos llenando de basura.

Pero claro, también debía empezar por ella misma, y lo hizo desde lo que consideró básico: las bolsas de tela para empezar a comprar a granel. Luego, investigó a qué lugares de Bogotá podría ir a comprar a granel; por supuesto, esto también lo publicó en su blog.

Dayana ha leído y estudiado mucho acerca de Zero Waste, ella asegura que hay muchas otras cosas que uno puede hacer si no se le facilita comprar a granel. “Piensan que hasta que no tengan el frasquito completo, entonces creen que no pueden hacer nada” asegura. Para ella, planificar más es la clave.

Su especialidad para no desperdiciar son los alimentos; por eso ella aconseja que se deben planear platos especiales, no comprar ni cocinar cantidades de alimentos. Revisar, tener la paciencia al comprar y ver las fechas de vencimiento cuando son productos empacados.

“Se nos ha olvidado cocinar” es la frase que Dayana menciona varias veces. Cuenta como antes se usaban métodos de aprovechamiento de lo que llamamos residuos, como cuando las abuelas hacían las conservas, las mermeladas, secaban los alimentos, entre otras técnicas.

Tiene su propio jardín es casa y poder cultivar sus alimentos en un sueño cumplido, es su propia solución en la que ha ido trabajando poco a poco, ya que como dice: la vida no es escasa y la naturaleza nos da mucha abundancia de todo. Las soluciones se demoran, pero podemos trabajar en ellas.

Después de cocinar y de aprovechar al máximo, aún así quedan residuos orgánicos. El compostaje era un gran misterio para Dayana, ya que en la ciudad nunca tuvo la oportunidad de hacerlo bien, se angustiaba de pensar en los malos olores que generaría la composta en su apartamento… pero estaba equivocada.

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Para ella ha sido un proceso lento en el que ha ido aprendiendo poco a poco cómo hacerlo. La composta necesita un tiempo de maduración, y el de Dayana demoró un año para llegar a usarlo. “Lo que llamamos basura se convierte en una tierra nutritiva que da vida, es un proceso muy bonito” asegura.

El consejo de Dayana es no frustrarse, continuar buscando las soluciones que a cada uno le funciona. “Hacer lo que más se pueda y por donde cada uno pueda empezar, no sentirse mal por cosas que no puede cambiar todavía”.

Comenzar a hacer un cambio a partir de algo que nos guste, que nos apasione y lo que podamos sentirnos orgullosos de hacer cada día.