Entre las nuevas formas de vivir sostenible se encuentra la revolución de la ropa. La industrial textil es la segunda más contaminante en el mundo y si se quiere reducir el impacto ambiental cuidando, reutilizando y reusando, también puede hacer con su ropa.

La industria textil es la segunda más contaminante en el mundo, luego de la industria extractiva. Los impactos ambientales ocurren desde la extracción de la materia prima y la producción, en la que se consumen combustibles fósiles y se contaminan fuentes hídricas. Lo que no sabemos es que como consumidores hacemos parte del proceso contaminante, al usar y desechar nuestra ropa.

Tres embajadoras de Fashion Revolution en Bogotá, tomaron la iniciativa para concientizar a las personas hablando de las problemáticas de la industria textil y de las soluciones contundentes que se pueden aplicar día a día en el sector moda. Kamila Díaz y Laura Rodríguez del Centro de Manufactura en Textil y Cuero del SENA, y Camila Morentres, directora de la fundación Clothe Moda Sostenible trabajan por una moda sostenible.

¿Qué es Fashion Revolution?

Es una organización mundial sin ánimo de lucro que nace luego del 24 de abril de 2013, fecha en la que el edificio Rana Plaza en Bangladesh colapsó. En este lugar había cinco fábricas de ropa de marcas globales. 1.138 personas murieron y otras 2.500 resultaron heridas, convirtiéndose en el cuarto desastre industrial más grande de la historia.

Fashion Revolution cree que se deben cambiar tres cosas en la industria de la moda para poder generar el cambio. La primera es cambiar el paradigma general de la forma en que producimos y consumimos ropa. Esto significa que los modelos comerciales deberán transformarse, ya que la producción y el consumo se han escalado y acelerado en los últimos 20 años.

Lo segundo es para los abusos contra los derechos humanos y la degradación ambiental que siguen siendo abundantes en la industria. Existe la esclavitud en las cadenas de modas, no hay medidas de salud y seguridad para los trabajadores en las fábricas, y su salario es insuficiente. Además todos los productos químicos que se utilizan para cultivar, teñir, lavar y tratar la ropa están contaminando ríos.

Lo tercero es cambiar lo que pensamos acerca de la moda. Ahora compramos más ropa de los que solíamos hacerlo antes. En los últimos años se ha incrementado el consumo a velocidades y volúmenes estremecedores: Fast Fashion (comprar, usar poco y botar).  Necesitamos darnos cuenta del verdadero costo de nuestras gangas.

¿Qué hacen las embajadoras?

Laura Rodríguez y Kamila Díaz se unieron a Fashion Revolution como embajadoras del SENA desde el Sistema de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Investigación (SENNOVA) para llevar a cabo la actividad que se centra en cuatro temáticas: moda sostenible, pagos y condiciones justas para los trabajadores, disminución en el impacto ambiental y sensibilización al consumidor.

“Buscamos incentivar no solo a nuestra comunidad académica, sino también a las demás personas para generar un impacto social. Es como en la moda que todo es tendencia, y si una persona empieza a generar tendencia con el reciclaje, con el consumo responsable, con la reutilización, entonces pues se puede generar un impacto ambiental y la gente puede ser consciente de lo que trasciende detrás de la prenda que usa” explica Laura Rodríguez.

Clothe Moda Sostenible

Clothe Moda Sostenible inició hace dos años como un proyecto de la Fundación Alianza Estratégica que busca impactar y reducir el consumo textil. Es el primer centro de reciclaje textil en Bogotá, y busca incentivar a intercambiar, donar y comprar prender de segunda mano para reducir la contaminación y accionar sosteniblemente.

Camila Morentres, directora de la fundación Clothe Moda Sostenible, asegura que el objetivo de incentivar el reciclaje es que la ropa no llegue a la basura, ya que “una prenda de poliéster en la basura dura 100 años generando gases de carbono, todo porque yo no la transformé, no la convertí en bolsa de tela, no la doné, no la intercambié”.

En este espacio puedes comprar prendas para reuso, participar en trueques, donar prendas en buen estado o mal estado para transfórmalas, y además se brindan charlas y talleres sobre cómo integrar la moda sostenible en la vida cotidiana. También apoyan el diseño independiente y las marcas responsables con el planeta y con los derechos laborales.

“La calidad de nueva de una prenda significa que tiene todo los colorantes y los tóxicos ahí vivitos, esa es la calidad de nueva que tanto nos gusta. Mientras que cuando yo compro una prenda usada que fue lavada ayer que ya ha tenido varias lavadas, estoy comprando algo que no me va a dañar” explica Camila,  afirmando que es mucho más saludable reutilizar la ropa a comprarla nueva.