¿Alguna vez has tenido que tirar una bolsa de comida porque olvidaste que la habías comprado y se echó a perder? o tal vez ¿has rechazado una fruta del supermercado porque tenía unas pequeñas manchas cafés?

Si la respuesta es sí, tal vez estés aportando a los 9,76 millones de toneladas de comida que se pierden y se desperdician en el país cada año. Según cifras de la FAO (Organización de las naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), Colombia dispone de 28,5 millones de toneladas en alimentos por lo cual la cifra de desperdicio y pérdida equivale a un tercio de la comida que se produce.

¿Pérdida o desperdicio?

Muchas personas no saben que existe una diferencia entre estos dos términos, se le llama pérdida cuando la cantidad de comida disponible se ve disminuida durante la cosecha, poscosecha, cuando transportan los alimentos y durante su procesamiento industrial. Desperdicio es cuando la cantidad de comida disminuye en la distribución, venta y consumo de los alimentos.

En Colombia, la pérdida es la que aporta un porcentaje mayor a la baja de alimentos, según la DNP (Departamento Nacional de Planeación) el 64% de las 9.76 millones de toneladas que al país le hacen falta cada año corresponden a la pérdida, lo que significa que antes de que la comida llegue al consumidor, ya bastante se ha perdido.

Aunque las cifras para el desperdicio son menores, con un 34% anual, es evidente que la cantidad de comida que se está perdiendo podría ser rescatada por nosotros los consumidores. Existen organizaciones in ánimo de lucro que pretenden salvar cuanta comida sea posible y repartirla a los más necesitados, como el Banco de Alimentos de Bogotá.

Una ayuda

Ésta organización opera desde el año 2001 y nace gracias a Arturo Calle, el señor Gonzalo Restrepo y el Eminentísimo Señor Cardenal Monseñor Pedro Rubiano Sáenz, como un esfuerzo conjunto entre la iglesia católica y varios empresarios que se han ido uniendo a la iniciativa a través de los años para entregar comida que aún está en buen estado pero que no fue consumida en los supermercados.

Según el estudio realizado por la DNP, con datos de la FAO, la mayoría de la comida perdida o desperdiciada corresponde a frutas y verduras con un 62% del total anual, seguido por raíces y tubérculos. Algo que nosotros podríamos arreglar en parte con nuestros hábitos de consumo.

Una de las conclusiones más alarmantes de dicho estudio, es que la comida que se pierde anualmente en nuestro país sería suficiente para alimentar a regiones como la de la Guajira durante ocho años. Creemos que es posible cambiar nuestros hábitos de consumo y de apoyar, como ciudadanos, proyectos que potencien el mejoramiento de los procesos de cosecha e industrialización del alimento.